Sobre un terruño plateado
posan mis venideras inquietudes
una lluvia
rancia
cae
gota a gota
una catarata rompiente en pleno bucle
me permite meditar a corta distancia
unos enormes robles brillantes, albinos,
huecos en su parsimonia
esperan jugo natural.
Y unas naranjas serpientes mansas bajo mis pies.
Soy el rey de esta plateada jungla,
aquí no se rompe el silencio,
todo parece estar en orden.
El silencio es el verdadero rey;
tomé su lugar escondiendo mis palabras.
Una mona se mueve cerca,
temerosa de mí.
Evita mirar mis ojos de peligro,
¡Fuera! ¡Fuera!
Hago daño.
Hay pestes que salen de una boca,
me han enfermado, arruinaron mi día.
No habrá gusanos que me coman por dentro
yo me fagocito solo.
Y no seré más el rey;
lo será la mona
cuando el juicio de los monos venga
mostraré sorpresa y seré recordado como justo.