Día de compras para nosotros, nos compramos un perfume cada uno y nos cortamos el pelo que hacía falta. Comimos afuera y después volvimos a casa. Contó como salida. En el medio le mandé un video a mi amigo Pablo sobre los Funkos que venden acá.
22 de septiembre
2 archivos de 22 de septiembre
23 de septiembre
No vimos más a los pajaritos, nacieron sus hijos, solo dos de cuatro y al parecer ya no están más. Yo quería que fueran algo así como las mascotas del lugar. Alguien dijo que un gato silvestre se comió a sus crías y por eso volaron.
Según me contaron, Andrew está atravesando una crisis existencial y replanteándose quién es, porque no debería tratar mal a la gente. Más tarde, ya sabiendo esto, Andrew me viene a hablar para pedirme una cosa y en su habla pude notar cómo estaba conteniendo la ira, decía sorry pero como si le costara. Era gracioso verlo así y se lo comenté a Nina y reímos un poco de eso.
24 de septiembre
Nina estaba llorando porque parece que tiene que volver a Italia, el juicio o el arreglo no salió como esperaba.
La planificación del viaje empezó y se barajan varias posibilidades, ir a determinados lugares, conocer algunas reservas, parques nacionales, acampar, ciudad, alquilar hostel, casas, y entre otros. En algún momento de la charla le digo a Nina que no se preocupe por nosotros porque agarramos la carpa y nos vamos a algún lugar, en ese momento es cuando la idea del camping toma más fuerza y veo a Nina envuelta en miles de planes y queriendo hacer todo, cosa que yo sabía que iba a resultar en nada.
Nina, un poco angustiada, viene a mi lugar y me cuenta que tiene que volver a Italia para enfrentar el juicio en su contra. Está a punto de quedarse y estallar en llanto, no quiero empujarla pero también quiero contenerla. Se va y me dice: —Igual tengo que hablar con el abogado y ver bien.
Mi relación con el viejo va mejorando y en un momento lo veo posando una madera larga entre medio del tacho de basura grande y me hace un gesto con la mano hacia arriba y hacia abajo, como diciendo ¿la podés romper? Acto seguido lo intenta él y no puede, es mi momento de ganarme un poco el respeto y esta es una prueba de eso. Junto fuerza y de un golpe parto la madera en dos, que era un toque gruesa, la cara del viejo fue como bueno, bien.
Andrew, que estaba levantando pallets, se me acerca y, mientras vio que el viejo estaba poniendo las etiquetas que yo pongo a los pallets, me dijo que él no haga ese trabajo y que si necesitaba ayuda que hable con los demás, a lo que le dije que yo no le pedí nada y quedó ahí. Mi sensación fue de: mañana me van a romper las bolas con esto.
25 de septiembre
Como era de esperarse, Paula a primera hora de la mañana me dice que si necesito ayuda con las etiquetas que lo haga yo, por dentro yo ya estaba puteando, le vuelvo a decir que yo no le pedí nada, la conversación se tensa un poco y me dice, lo sé, lo sé, y me repite lo mismo y yo le vuelvo a repetir lo mismo y se tensa un poco más. Le dicen a Lio y yo por dentro pienso que gente chota. Es increíble como este Andrew hace lo que se le canta el ojete, pienso, esta pelotuda de Paula, que vaya sorpresa dijo esto, me da bronca porque estoy seguro que ya vio al viejo poner las etiquetas porque su oficina está en el piso de arriba y su ventana da a nuestro lugar de trabajo. En fin, no quiero darle importancia pero sí que me da bronca.
Lo que me temía está ocurriendo, una chica asiática me pregunta si tengo gente en el auto y le digo la verdad (gran error) que no, me pone cara de bueno nos sumamos.
Nina y yo estamos que vamos y venimos con el plan y ya me fastidia, pero seguimos organizando y viendo de llegar a buen puerto con algo.
Cuando termina el día hablo con Lio y le digo que apenas llegue a casa me voy a tomar una cerveza y él me dice deberías. Aprovecho para comentarle sobre lo que pasó a la mañana y le digo que él estuvo bien queriendo ayudar porque quiso ser un buen compañero, solo que no se meta en problemas y me dice que pronto lo volverá a hacer y su tono empieza a bajar, le pregunto si va a hacer algo y me dice que no, solo descansar, que se siente muy estresado por el trabajo, me dice que vive en una carpa y le digo que bueno pero no veo exaltación en su relato y le pregunto si le gusta y me dice que no. Me agarra un nudo, me dice que vive así porque no le queda otra y puedo sentir su abatimiento, está vencido, la vida le está pegando fuerte y habla como si estuviera angustiado y su mirada está perdida a punto de estallar en un llanto. Yo trato de abandonar la conversación porque me hace mal verlo así, además no tengo tanta confianza y no quiero invadirlo.
26 de septiembre
Mañana es feriado y hay aires de que la gente se quiere ir a la mierda, yo ya estoy transitando ese umbral de que me chupa todo un huevo mientras me paguen. Al final el viaje quedó en que hacemos un día de hostel y otro de camping, acepto porque me parece que deja contentos a todos y bueno, está bien.
Lío no vino y me hace pensar que él lo necesitaba pero me da bronca que ni siquiera pueda disfrutar de su trabajo.
Al final vamos a viajar con la pareja de asiáticos, ella tiene una cara de que es terrible mandona.
27 de septiembre
Empezamos el viaje a eso de las 8 y pico y pasamos a buscar a los chicos, una chica vietnamita y un chico indonesio muy introvertido pero muy bueno, ella buena pero muy mandona. Manejó Nati todo el camino y apenas llegamos fuimos directo al hostel a dejar las cosas. El hostel estaba bien para una noche pero para más días creo que tiene sus cosas. Aunque bien. Una vez hecho el checkin fuimos a encontrarnos con el resto del grupo y pasar el día de playa jugando al voley y tomando mate. Estuvimos compartiendo con algunos pero ya me parece una especie de excentricidad más que una costumbre. De todas maneras está bien porque yo cuando veo algo muy particular pregunto y quiero saber.
Después de la playa fuimos a bañarnos al hostel y a descansar un poco, se notaba el cansancio del viaje. Nos acostamos y cada uno estaba en su mundo, nosotros en nuestra cama y la pareja asiática en su cama, ambas camas estaban divididas por una pared, como si fueran dos habitaciones.
Cuando ya teníamos el plan dijimos ok, vamos primero a comer y después nos encontramos con los chicos en algún bar. Como toda ciudad es difícil estacionar y anduvimos recorriendo y dando vueltas hasta encontrar un espacio. Nos bajamos y estábamos a unas 5 cuadras, llegamos al barrio chino y buscamos un lugar. Fuimos y vinimos un poco pero como no tenía nada que hacer no me molestaba caminar.
Más tarde nos encontramos con los chicos en un bar y para esto nos movimos en auto, con lo cual buscar lugar fue otra odisea. El que manejaba era el chico de Indonesia, que lo hacía muy bien y aparte prometió que no tomaría, y durante la noche lo vi rehusarse a tomar lo que la novia le compartía.
Apenas llegamos al encuentro en el bar de blues, los chicos estaban en la mesa de afuera y nos empezamos a saludar. Primero me encara el patova y me dice que debo comprar una bebida si es que quiero estar ahí. Apenas vuelvo con mi guiness se me acerca un chico australiano que creo que consumió cocaína porque se tocaba la nariz y hablaba muy rápido, no sé qué me dice, nunca pude distinguir si me hablaba en plan buena onda o me estaba bardeando y por lo tanto traté de estar tranquilo.
28 de septiembre
El desayuno más cheto que he comido en mi vida y no creo que haya sido tan caro. Arrancamos después de las 10 que fue el checkout, la pareja quiso comprar unos colchones inflables como los nuestros en el Kmart así que buscamos uno, yo sentía que cada paso que daba era una agonía, no había tomado mucho pero sí lo suficiente como para deshidratarme.
Llegamos al camping y el día estaba nublado y ventoso, con muchas ganas de llover, cosa que pasó después y arruinó el día de caminata.
Armar la carpa no fue difícil para nada, nos ayudaron un poco los demás cosa que lo hizo más rápido. Aprendimos un par de cosas y trucos a la hora de armar la carpa, ejemplo poner dos estacas. Al lado nuestro estaban armando la carpa la pareja asiática, el chico la estaba armando sólo mientras que cada tanto ella daba indicaciones pero no recuerdo que se haya sacado el saco para ayudarlo. Una vez armada la carpa nuestra vimos que era bastante espaciosa y resistente aunque entraba un poco de agua, apenas unas gotas por las lluvias. Mejor que haya pasado acá y poder saber qué cosas hay que mejorar antes de que te sorprendan estando aislado.
Comimos algo y después jugamos al monopoly con cartas, tocamos algo de música, Nina tocó el ukelele y cantó un poco.
29 de septiembre
Llegamos a la casa y hacemos puesta en común con las francesas sobre el viaje, Coco no cuenta que una señora del trabajo le dijo gorda y la estuvo acosando durante el viaje.
El viaje de vuelta, si bien no fue duro, manejé yo y el camino era bastante recto, en el auto, con esta pareja asiática, no voló una palabra. Yo me dediqué a manejar y el resto a dormir, lo cual fue bueno porque no quería hablar y tampoco sabía de qué hablar.
Llegamos y los dejamos en su casa y yo ya quería llegar y descansar. Cuando llegamos a la casa, las francesas también llegan, yo me estaba bañando y las escucho hablar con Nati. Cuando salgo pongo mi cara de nunca más esto.
El viaje estuvo bien, pero la verdad, compartir con gente que uno apenas conoce no es buena idea; los viajes son para compartir experiencias, para conocerse y para vivir una aventura. Todo fue muy rápido, al ras, todo fueron prisas y no pausas. Si bien hubo una época que viví de las prisas y estas me enamoraban, ahora pienso que si tanta prisa uno tiene es porque no puede estar en ningún lado.
Coco, una de las francesas, nos cuenta que durante todo el viaje una señora, compañera nuestra de trabajo, le estuvo haciendo bullying sobre su peso, porque comía tanto, que con poca comida no se iba a llenar, porque era tan gorda. Pude ver en sus ojos la pena y la impotencia de no haber podido decir nada y, si bien hilvanaba palabras sueltas para decir que esta iba a ser la última vez, sentí la necesidad de decirle que se quede tranquila y que estábamos acá para ayudarla. Sé que con eso no basta, pero a veces siento que tenemos que unirnos más y hablar todos y no dejar pasar estas cosas.
30 de septiembre
A las 5 y pico me despierto y cuando decido levantarme, con un cansancio que me invitaba a seguir durmiendo, noté que Nati no se levantaba, yo ya conociendo esto supe que lo vendría pero de todos modos le pregunté, en vano porque frunciendo el ceño y balbuceando quejas dijo que no.
Durante el día hablamos con Nina sobre el viaje y lo poco que me gustó, no lo volvería a hacer con gente que apenas conozco y ella sentía lo mismo.







