Un año viajando Relatos Más acá en el tiempo recorrido Japón →
Semana 26
agosto

Semana 26

Del 1/08/2024 al 7/08/2024

Locaciones esta semana
📅 Del 1/08/2024 al 7/08/2024

1 de agosto

Nati se encargó de confirmar fecha y hora de la inducción y la firma del contrato, y allá fuimos. El lugar es el mismo al cual fuimos la primera vez para empezar a pickear limones. Por algún motivo pensamos que podía ser posible encontrarnos con el supervisor de aquella vez que nos había echado. Pero a mí me daba lo mismo. Cuando terminamos, nos dijeron que contactemos al manager para saber cuándo empezamos, y este nos dijo que quizás el lunes. Finalmente empezamos, y ya tenemos todo listo.

Cuando llegamos, nos tomamos unos mates y yo me voy a la cama un rato. Me quedé ahí una hora y, de repente, la cama se rompe y yo quedo en el suelo. Lo primero que pensé es: pero si no estoy tan gordo y tampoco es que garchamos furiosamente como para que se rompa. Fui hasta el living, donde estaba Nati, y le pedí que hablara con la dueña para arreglar esto. Mientras hacía eso, yo fui hasta el patio trasero a buscar unos ladrillos para sostener la cama y evitar que se rompa el otro lado de la cama.

Mientras esperamos a la persona que venía a arreglar la cama, comimos algo. De repente levanto la mirada y un chino con una caja de herramientas empieza a abrir la puerta de la casa mientras dice: «hello I come to fix the bed», y cuando termina la frase ya estaba adentro. Puta que confianza.

2 de agosto

Viernes de hoy tampoco se hace nada. Nati pidió unas pizzas a Domino’s; no soy fan, de hecho me parece que Pizza Hut es 10 veces mejor, pero es el único lugar que tiene delivery acá. Pedimos y, cuando llegó, Amy, la francesa que vive con nosotros, tuvo la idea de ir a comprar cerveza a eso de las 22 hs, a punto de que cierre todo. Agarramos el auto y empezamos a buscar hasta que encontramos como si fuera un automac de bebidas alcohólicas, pero vos entrabas con tu auto y a los costados tenías las bebidas.

3 de agosto

Hace varios días que escucho un zumbido fuerte, como si hubiera un enjambre cerca. Cada tanto revoleaba miradas inútiles hacia la nada, creyendo que hacia donde miraba estaba el enjambre: una vez fue el techo de la casa, otra el fondo de la casa y otra vez un arbusto verde. Hoy Nati me dijo de ir a tomar un café bajo un árbol de flores amarillas y me encontré con ese zumbido mucho más presente y vivo. En efecto, las abejas se estaban dando un festín.

Con Nati hablamos del porvenir que vamos a hacer después de acá, si vamos a tener o no hijos y dónde vamos a vivir. No tengo las respuestas, pero sí sé que es pronto y que hay que elegir dónde vivir. Hablamos de estudiar cada uno su carrera en New Zealand y pagar una visa de estudio, vivir en Italia cerca de los viñedos, yo hablo de Málaga por el idioma y a veces hasta sale la posibilidad de Mendoza. Pero coincidimos en algo: queremos hacer algunas cosas antes de asentarnos en un lugar.

4 de agosto

Para variar, fuimos a comprar al Coles y decidimos gastar solo 100 dólares, lo que era factible en los papeles pero no en la práctica. Hasta ahora convivo con la sensación de que hice mal en no ir a trabajar al restaurante, pero bueno, puedo convivir con eso en tanto y en cuanto mañana o pasado empecemos a trabajar. Más tarde comimos unos dumplings y a la noche vimos Midsommar, una peli de estas que se consideran terror elevado.

5 de agosto

Por ahora seguimos preocupados, parece que desde la packhouse se niegan a darnos novedades, así que por el momento vivimos para imaginar futuros distópicos. Noches durmiendo en la calle, pidiendo plata a familiares, subiendo historias a Instagram donde contamos nuestro fracaso. Aunque todo quede en el imaginario y sepamos que falta poco para ese desenlace, solo nos queda esperar y, mientras tanto, ver alguna serie, tomar mate, café, quizás vino, ver La caída de la casa Usher. Escuchar a Seba de Caro y jugar juegos, estar con la compu, acostarse sobre el pasto, lamentarse y quizás pensar futuros distópicos.

6 de agosto

Hoy hablé con mis viejos, siendo que ayer los llamé y no me atendieron, pero Gonza, mi hermano, sí lo hizo y hablamos un rato. Me carga de energías, me hace extrañarlos menos y hace que me sienta más cerca. Aunque apenas corté la llamada los vuelva a extrañar, todavía siguen vivas las ganas de verlos mañana. De fondo me rasga el alma escuchar a mi vieja preguntar por lo bajo: «¿Cuándo volvés?», y yo contestando que no sé. Y aunque la melancolía dura tan solo un instante en la charla porque cambiamos de tema, esa frase retumba en el eco de mi silencio las horas siguientes. Dios es duro, estoy angustiado porque no empezamos a trabajar y nos estamos quedando sin plata.

Cuando todo parecía perdido, nos llega un mensaje de texto: empezamos mañana.

7 de agosto

No escribí nada este día. Tampoco tengo una foto para recordar que pasó. Lo siento pero quizás ese día estuve muy cansado.

¿Terminaste la semana?
Marcala como leída para llevar el registro del viaje