Nati se encargó de confirmar fecha y hora de la inducción y la firma del contrato, y allá fuimos. El lugar es el mismo al cual fuimos la primera vez para empezar a pickear limones. Por algún motivo pensamos que podía ser posible encontrarnos con el supervisor de aquella vez que nos había echado. Pero a mí me daba lo mismo. Cuando terminamos, nos dijeron que contactemos al manager para saber cuándo empezamos, y este nos dijo que quizás el lunes. Finalmente empezamos, y ya tenemos todo listo.
Cuando llegamos, nos tomamos unos mates y yo me voy a la cama un rato. Me quedé ahí una hora y, de repente, la cama se rompe y yo quedo en el suelo. Lo primero que pensé es: pero si no estoy tan gordo y tampoco es que garchamos furiosamente como para que se rompa. Fui hasta el living, donde estaba Nati, y le pedí que hablara con la dueña para arreglar esto. Mientras hacía eso, yo fui hasta el patio trasero a buscar unos ladrillos para sostener la cama y evitar que se rompa el otro lado de la cama.
Mientras esperamos a la persona que venía a arreglar la cama, comimos algo. De repente levanto la mirada y un chino con una caja de herramientas empieza a abrir la puerta de la casa mientras dice: «hello I come to fix the bed», y cuando termina la frase ya estaba adentro. Puta que confianza.