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Semana 25
julio

Semana 25

Del 22/07/2024 al 28/07/2024

Locaciones esta semana
📅 Del 22/07/2024 al 28/07/2024

22 de julio

Hoy sí que fue el peor día desde que estoy en el restaurante; hasta llegué a pensar que era mi último día. Sé que muchos dirán que no es grave, que todo el mundo se equivoca, que no me haga drama, que siempre se puede mejorar, y alguno más creativo o religioso dirá que existen las segundas oportunidades. En efecto, no fui despedido, pero sí mi moral fue vilipendiada hasta el punto de sentirme culpable de cosas que están fuera de mi alcance. Resulta que hoy entendí mal muchas 3 órdenes, y mi supervisor tuvo que volver a preguntar qué querían. Me está costando entender el acento de la gente de acá, y siento que hay muchas cosas en inglés que no las entiendo, como que de repente el idioma y todo lo aprendido se hubiera ido. Mi supervisor me miraba con una cara de “flaco, te vamos a echar”. No pasó nada, pero tengo que mejorar un montón; es difícil aprenderse la carta de un momento a otro, y se ve que están esperando resultados inmediatos.

23 de julio

Tengo varios días libres esta semana después del fiasco de ayer, no porque me hayan echado ni nada, sino porque voy a trabajar los fines de semana. La buena noticia es que mañana tengo una entrevista para otro restaurante que necesita gente; esperemos que me vaya bien. Hoy salieron esos ñoquis, va mejorando la cosa, y si bien les pondría más sal y menos harina, no quedaron con sabor a harina, pero sí quizás para hacerlos más livianos. Por otra parte, estos días me vengo tomando más café que un colombiano y estoy más reflexivo que nunca. Pienso en muchas cosas: en las decisiones que vengo tomando, en qué mesa me sentaré más adelante y con quién, y qué historias contaré. Sobre el humor y la comedia, y cómo a raíz de varios hechos que vi que pasaron en Argentina hubo mucha gente ofendida, y hasta me animaría a decir que eso ya lo viví. La vida sigue y, aunque parece no afectarme, todo va cambiando de a poco y puedo percibir esos cambios tan solo con el sabor de los ñoquis, con la espuma de un café batido que cada vez lo voy haciendo mejor. No es el tiempo lo que va definiendo el porvenir, es lo que dejo en el camino.

24 de julio

Ayer mandé un mail a un restaurante para ver si conseguía una entrevista y, por si las dudas, habíamos arreglado que yo llevaría a Nati al laburo y me quedaría con el auto. Si bien me llamaron a las 16 hs, cuando ya había pasado a buscar a Nati, la anécdota es que cuando la pasé a buscar por el trabajo, ella me esperaba en el McDonald's de al lado. Cuando llegué y se subió al auto, vi que unos pibes, unos adolescentes de unos 14 años, nos estaban mirando fijamente. Al principio fue incómodo y después terminó siendo más incómodo. Nos estaban haciendo una joda, seguro; cada vez que yo me acercaba un poco más hacia la salida del estacionamiento, donde estaban estos pibes, los pibes nos seguían con la mirada. Algo aprendí de estas cosas y es a no dejarse perjudicar por estas jodas estúpidas. Así que al principio tiré un pulgar arriba al aire y seguían mirándonos. Nati se sentía más invadida; de hecho, se notaba que se reía para liberar tensión. Unos boludos estos pendejos, pero me hizo ver lo grande que estoy, porque ya no soy de ese rango etario que molesta a los rangos etarios mayores. ¿Yo a quién voy a molestar? ¿A un adulto mayor? Soy un hijo de puta. ¿A un adolescente? Soy un recontra pelotudo.

A la noche vi Argentina vs Marruecos y no fue un partido bueno de la selección, pero el arbitraje influyó muchísimo. La jugada que recuerdo es aquella en donde chocan dos marroquíes entre sí y cobran falta en contra de Argentina. Insólito. Lo peor es que Argentina mete el gol a último minuto después de 15 minutos de alargue, por las interrupciones; vuelve a haber interrupciones y dos horas después le anulan ese gol, agregan 3 minutos más y Argentina pierde.

25 de julio

Sabía que orbitaba en el aire la posibilidad de ir a trabajar al restaurante Indio; aún así, decidí ir a una entrevista temprano en un restaurante italiano bastante cheto y grande, dentro del centro de Mildura. Como no me habían mandado mensaje del restaurante Indio, dije: «Bueno, quizás trabajo o quizás no». Sé que suena confuso, pero síganme.

En la entrevista con el restaurante italiano me ofrecieron hacer un trial, pero debía confirmar la fecha yo. Apenas salgo del lugar, miro el celular y me doy cuenta de que hoy podía, y no dudé. Arreglé el trial o la prueba para hoy. Así que así fue: a las seis y media de la tarde asistí y, mientras estaba haciendo mi prueba, el celular me vibraba como loquita y no paraba de sonar. Cuando miro para ver quién es, me llamaban desde el restaurante Indio; no atendí, mis cartas ya estaban jugadas.

El lugar, muy bueno, y me pude desenvolver bien, además de estar atento a todo y adelantarme a situaciones.

26 de julio

Efectivamente, hoy sentí que podía pasar algo en el restaurante indio por lo de ayer. Los indios no perdonan y son rencorosos, pero les gusta que sus empleados se sometan, casi como que sean esclavos. Hice mi servicio, la verdad que bien, sin problemas; no cometí ningún error. Al final del servicio, el manager me llama y me comenta que, como estoy aprendiendo y para que pueda seguir así —aprendiendo y cometiendo errores sin problemas—, a partir de mañana me iba a pagar menos, unos 24 la hora, en efectivo. Lo cual le dije que ok, que él estaba manejando un negocio y que lo entendía. Aunque me sentía enojado por la situación, traté de demostrar calma; no me la venía venir para nada algo así. Creo que la situación fue bien manejada, no lo sé. En realidades paralelas, Matías le contesta vehemente y le dice que se vaya a la puta que lo parió; en otra, que de todas maneras tiene otro trabajo y que no va a volver; en la última, que es un negrero que se hace el fino y cuando tiene un mantel sucio lo da vuelta y no lo reemplaza. En esta realidad le dijo: «Ok, te entiendo, pero de todas maneras lo tengo que pensar», y se va. Ciertamente, estoy empezando a creer que ya no vale la pena luchar por algo a lo que no vas a volver, o con gente que no te importa, o con jefes (no líderes) que buscan mantener su liderazgo a merced de los demás.

Volví a casa enojado, la verdad, pero contento de que mañana empiezo en el otro restaurante. Y cuando le estoy contando todo lo que pasó, uno de los franceses que vive en la casa —y al que le preguntamos varias veces si podía preguntar en su trabajo si nosotros podíamos entrar— nos dice: “Ya recibieron el mensaje de mi manager para empezar en agosto”. En efecto, esto es cine 🚬.

27 de julio

Hace unos días que se viene hablando de la idea de salir a la noche a un boliche. Lo vienen hablando Nati con dos pibas francesas que viven con nosotros, y yo casi que estoy de oyente, casi como si viera el futuro y ya la decisión de no ir esté tomada. Así que llegó el día y Nati me dice si voy a ir, y le digo que no, y me pregunta por qué. Le respondo que me parece un plan de chicas y que no lo veo divertido tampoco, prefiero estar en casa tranquilo y sin gastar plata. Primero ella no quería ir, pero después cambió de opinión. Fuimos a hacer las compras y, de paso, para celebrar que empezamos en la packhouse en agosto, compramos dos vinos. Llegamos y comimos algo y tomamos café, y Nati se empezó a preparar para la noche; se metió al cuarto de las francesas con el vino y empezó la transformación.

Mientras yo agarré la compu y después me cociné algo, ellas seguían en el cuarto. Cuando salió, yo estaba comiendo y ella estaba hermosa como siempre, pero esta vez toda maquillada, muy linda, y así se fueron.

Yo seguí desarrollando la app y tomando un café porque no había más vino.

Cuando Nati volvió, se echó encima mío y me abrazó. Había vuelto ella sola y, con una voz de cristal a punto de partirse y con la cabeza enterrada en mi hombro, me dijo que no la había pasado tan bien; que un francés, amigo de las chicas, le echó en cara los cantos racistas de la selección Argentina contra Francia —un pelotudo, básicamente— y la hizo sentir mal toda la noche, y de hecho algunos no la saludaron. Hubo otro al final que sí la hizo sentir bien. Me hubiera encantado estar ahí para absorber esa incomodidad y decirle que sí, que éramos racistas los argentinos, pero creo que en la escala de valores debería horrorizarle más cómo Francia explota a los países europeos por sus recursos.

28 de julio

Siguen los días de flojera, pero avisorando que en un futuro próximo vamos a estar trabajando, porque ya nos confirmaron que el 1 de agosto empezamos. Hoy nos dedicamos a hacer nada; básicamente, yo con la compu y Nati con el celu mirando The Big Bang Theory. Hoy tocó probar el chocolate de Mr. Beast que lo vimos en Coles, y yo lo agarré esperando que venga el chabón y me regale algo, pero nada pasó.

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