La alarma me suena a las diez de la mañana, listo para ver el partido de Argentina, la final contra Colombia. Es un poco complicado ver los partidos y más desde que metieron preso al de Futbollibre, aunque existen varios clones, te das cuenta de que la suya es más optimizada. Me despierto y pongo algún streaming, el que sea, para ver el partido y veo que estaba demorado por disturbios: varios hinchas colombianos entraron a la cancha sin entrada o con entradas falsas. Por un lado, bien, pero por el otro no me gusta que los partidos se demoren por estas cosas. A eso de las diez cuarenta y cinco el partido empieza. Ya para esta altura sé que salimos campeones y que estuvo peleado; hubo polémicas y varias jugadas de gol. Colombia hizo lo suyo, pero Argentina hizo el gol y, a fin de cuentas, eso es lo que se necesita para ganar. Después del partido traté de ir a alguna packhouse para buscar laburo y me encontré con que era un campo de naranjas. Así que volví sin trabajo, pero campeón de América.
Es increíble cómo a mí no me llaman ni para putearme, y a Nati sí; la llamaron para ofrecerle un trabajo en un restaurante, pero como ella está trabajando, me pasó la entrevista a mí.