Un año viajando Relatos Más acá en el tiempo recorrido Japón →
Semana 22
julio

Semana 22

Del 1/07/2024 al 7/07/2024

Locaciones esta semana
📅 Del 1/07/2024 al 7/07/2024

1 de julio

Qué mal la estoy pasando en este auto del orto y la re puta madre. Tengo frío y no tengo ganas de estar acá. Siento que tomé una pésima decisión y que lo mejor hubiera sido seguir firme con la idea de estar estos tres meses en Sídney. La puta madre, ahora tengo una bronca y lo único que puedo hacer es seguir, porque si vuelvo pierdo todo lo que ya he invertido para empezar este nuevo trabajo.

Después de dormir lo que se pudo —porque de verdad era imposible— seguimos ruta hacia el camping o un motel donde pudiéramos descansar. Ya en ruta sentí que el cansancio me perseguía y, si bien la noche es encantadora, el frío no te deja dormir y, aunque termine romantizando la noche, las estrellas y el amor, lo cierto es que solo se pueden apreciar esos paisajes en verano.

La imagen que se me viene a la cabeza mientras manejo es aquella cuando, mirando hacia el parabrisas, acostado y tratando de dormir, empiezo a ver como una especie de sombras chinas proyectándose sobre el vidrio gracias a una luz lejana y blanca como leche; las sombras parecían caminar en fila y parecían danzar sobre las estrellas un ritmo de macumba que podría ser mi sepultura. Sacudí mi cabeza y seguí manejando.

2 de julio

Hoy fue el primer día que oficialmente empezamos a trabajar, o eso creemos, porque en realidad es solo la inducción; pero como sabemos que siempre nos dicen de quedarnos, compramos los elementos necesarios que nos pidieron: una picking bag. Cuando llegamos, nos recibe un indonesio que era supervisor o líder de equipo y nos pregunta si todo bien. Nos pregunta si habíamos trabajado ya pickeando cítricos, y le decimos que sí.

—Ah, sí. ¿Qué tipo de fruta? —pregunta.

Y Nati contesta:

—Mandarinas, manzanas y cherry.

Todo mentira, pero había que sostener la mentira que ya habíamos dicho.

—¿Ah, sí? —dice el tipo, y veo que tiene levantada una ceja y su voz se llena de suspicacia—. ¿A cuánto costaba el bin? —me pregunta.

—Treinta y cinco dólares —le digo.

Y rápido me dispara:

—¿Pero de qué tamaño era ese bin?

Más tarde me enteré que treinta y cinco dólares el bin de mandarina es demasiado bajo; pagan unos ochenta dólares, y era obvio que preguntaba eso porque el precio no coincidía.

3 de julio

Hoy sí se podría decir que fue el primer día de trabajo cosechando limones. Lo más gracioso fue que apenas entramos, la supervisora nos preguntó si teníamos experiencia cosechando limones, le dijimos que no y nos respondió: —Bueno, pueden empezar por acá.

El día anterior compramos un equipamiento básico, el cual usamos en Nueva Zelanda para cosechar, y conforme iban pasando los minutos iba sintiendo cómo todas las espinas del árbol se me estaban clavando, y eran tan profundos los cortes que tranquilamente me podía estar desangrando. El día fue horrible y, lejos, el peor de todo este viaje. Cada tanto nos preguntaban cuántos bins íbamos y nosotros parecía que no avanzábamos, y si bien las primeras veces nos dijeron que no pasaba nada, las últimas era como: —Dale, flaco, ponete las pilas.

4 de julio

Cuando la hinchazón bajó un poco y me fijé cómo estaban los pinchazos, realmente tenía la mano toda roja; capaz no se aprecia en la foto, pero me arde. Una chica que nos cruzamos en el viaje me pedía referencias sobre este trabajo. Yo le decía, palabras más, palabras menos, que ni se tomara la molestia, que era el peor trabajo, aunque trataba de no desanimarla; mi relato no era alentador.

5 de julio

Hoy fue el día que dijimos vamos a cambiar de aire y fuimos a pickear naranjas, que son mucho más fáciles y llevaderas; solo tenés que tirar y salen, no hay espinas, no hay dolor. En todo el día llegamos a hacer unos cinco bines al precio de treinta y cinco cada uno. El supervisor nos comentó que no pagan mínimo por hora, sino que solo por producción, lo cual fue una decepción porque el dinero que ganamos no alcanza para nada. De paso, como para patearnos en el piso, nos comentó que su esposa hoy hizo cinco bines… sola.

6 de julio

Hoy nos volvieron a apurar en el trabajo, como diciendo: «Flaco, dale, metele». Lo peor es que es este chino que nos encaró el primer día y nos hacía preguntas para desenmascarar la mentira que habíamos plantado. Así que estamos en la cuerda floja y con todos los boletos comprados para que nos rajen. Hoy está siendo un día muy amargo; no levantamos cabeza y estamos pensando en planes alternativos. La realidad nos está pegando duro, y yo me siento encerrado entre sentimientos de angustia y de enojo: por un lado, porque no quería venir acá y un poco me imaginaba este desenlace; y por otro, porque la situación es crítica.

Para empeorar las cosas, hoy, mientras volvíamos con Nati después de la charla con este chino ortiva, le dije que no renunciemos, sino que esperemos a que nos echen. Cuando llegamos a casa, después de hacer unas compras, mientras estaba cocinando al mismo tiempo que hacíamos videollamada con Juani, a Nati le llega un mensaje del supervisor dándonos un ultimátum y diciendo que si no mejorábamos nos iban a echar. Todas las cartas están sobre la mesa y ahora nos toca jugar. Toca pensar y poner la mente en frío y planear el próximo movimiento.

7 de julio

Hoy fue un día donde no hice nada; tampoco pretendía que fuera un día ocupado. Me está costando asimilar que es un momento complicado y que hay que tomar acciones para salir adelante. Si bien lo sé y hasta soy consciente de eso, estoy transitando una mezcla de emociones, todas negativas. A veces tengo ganas de llorar, pero no tengo tiempo; tengo que levantarme y pasar este momento.

¿Terminaste la semana?
Marcala como leída para llevar el registro del viaje