Efectivamente salimos a las dos de la mañana totalmente cansados y destruidos. Yo llegué a casa y me dormí casi al segundo hasta las seis de la mañana, me volví a dormir y me desperté a las diez. Dormí muy profundo.
Quizás no lo puedan apreciar pero ir a trabajar con cansancio y sueño extremo se puede hacer, algunas veces, pero llega un momento en que estás tan de mal humor y tu cuerpo deja de reaccionar que querés irte y no saber nada, es realmente un calvario y parece como algo menor.
Una vez despiertos y levantados fuimos a hacer unas compras al súper, las últimas que haremos acá en Nueva Zelanda, o eso espero. Al volver a casa nos pusimos a ver el partido de Boca vs Fortaleza por la copa sudamericana. Boca dominó pero no lo pudo cerrar y es todo lo que voy a decir. No tuvo suerte o no supo cómo cerrarlo. Creyó que metiendo el segundo, que no llegó, era el mejor camino y en una contra furibunda nos empataron. Boca tiene un plantel corto claramente.
Ya teníamos pactado mostrar el auto a la tarde después de las tres a un indio, aunque insistió en que fuéramos a la casa le dije que estaba a una cuadra y que lo esperaba ahí. Cuando llegó veo que viene un grupo de 4 o 5 personas. Uno de ellos me saludó con un apretón de manos. Todos se pusieron a revisar el auto como si fuera la escudería Red Bull. Revisaban cada detalle y cada rincón. Me dijo de dar una vuelta y le digo que si, la miro a Nati y, antes de que ella dijera algo, la mujer del muchacho le ofrece esperar en la casa. Nati acepta y yo me voy con el hombre. Acá va una enseñanza del mundo de las ventas de autos, mientras menos reveles sobre tu situación actual mejor. El tipo miró el espejo retrovisor y me dice que está roto, que debería pagar unos 500 dólares para arreglarlo y le digo ok podemos averiguar y ver, descreí de sus palabras pero, aun así, fui polite, a fin de cuentas sabía que la gente iba a pedir rebaja por eso.
Cuando terminamos de dar la vuelta vi que estaba estacionando dentro de su casa y me pidió, gentilmente, que entre y espere allí. Lo cual me rompió mucho las pelotas porque, primero no confío y segundo quería seguir con mi vida, decime cuánto querés y vemos, no esto, pensaba enervado. Pero accedí y cuando entré la veo a Nati con cara de por fin llegaste.
El muchacho me pidió que me siente, pero yo ya me quería ir. Me quedé parado y me pidió que me siente de nuevo, Nati me dice sentate por respeto. Ellos siguieron hablando entre ellos y mientras, me mostraba publicaciones de otros autos, más viejos o, con más kilómetros, pero más baratos que el mío, insinuaban que no podían pagar más de 4100. Antes de que diga buenas noches muchas gracias, me ofrecieron una bebida verde sabor a ojete, como sandía con menta y sal y lo primero que pensé fue: me envenenan, me secuestran y chau futuro. Lo admito, vi muchas películas, pero igual el sabor de esta bebida era horrible y no me lo iba a tomar. Les dije que si subían su oferta yo bajaba el precio y que podíamos seguir hablando. Nos fuimos y mi calentura era total, se fue matizando por una sensación de alivio de sentir que ya nos fuimos.